Grupo Ramón García pasó de una veintena de trabajadores a finales de los 90 a cerca de 400 empleos actuales en Galicia, impulsado por la internacionalización y la evolución del sector contract.
Crece, se internacionaliza y demanda perfiles cada vez más especializados. Pero, pese a su evolución, la industria vinculada al sector contract sigue enfrentándose a un reto común: la falta de relevo generacional y la dificultad para atraer determinados perfiles técnicos.
Grupo Ramón García, una empresa con origen familiar en Mesía y presencia internacional, refleja bien esa transformación.
Crecimiento de empleo sostenido
Lo que comenzó en 1984 como un pequeño taller familiar evolucionó con el paso de los años hasta convertirse en una estructura industrial con cerca de 400 empleos directos entre las distintas sociedades del grupo en Galicia.
La evolución del empleo muestra un crecimiento sostenido desde finales de los años noventa. Según los datos históricos, la media anual de plantilla pasó de unas 20 personas en 1999 a cerca de 400 profesionales en 2025.
Un crecimiento ligado a la ampliación de capacidad industrial, la diversificación de proyectos y la internacionalización de la actividad, que hoy lleva a la empresa a participar en proyectos de interiorismo técnico y equipamiento contract en distintos países.

¿Qué hay detrás de este crecimiento?
Parte de esta evolución está ligada al crecimiento del sector contract, especializado en el diseño, fabricación e instalación de equipamiento para espacios comerciales, hoteleros, restauración u oficinas.
En paralelo a la evolución del retail y de grandes marcas internacionales, los espacios físicos comenzaron a ganar peso como herramienta de identidad y experiencia de cliente, impulsando una demanda creciente de soluciones técnicas y personalizadas.
Según datos del Igape publicados en 2025, el sector contract gallego genera actualmente más de 7.000 empleos y supera los 400 millones de euros de facturación anual.
Los nuevos perfiles de una industria en evolución
El crecimiento no solo se refleja en el número de trabajadores, sino también en la evolución de los perfiles profesionales.
A los oficios tradicionales ligados a la carpintería se suman hoy departamentos relacionados con oficina técnica, delineación, logística, calidad, medioambiente, montaje o gestión de proyectos internacionales.
Impacto local y empleo
Más allá de las cifras, el crecimiento de Grupo Ramón García también tuvo impacto en el entorno.
La evolución de la actividad industrial contribuyó a generar empleo directo e indirecto en la comarca y a consolidar perfiles especializados ligados a producción, logística, montaje o gestión técnica.
Algunos trabajadores acumulan décadas dentro de la compañía. Uno de ellos comenzó en 1991, coincidiendo incluso durante años con su padre dentro del taller de carpintería.
En paralelo, la empresa reforzó en los últimos años su apuesta por la incorporación de talento joven mediante programas de FP Dual y colaboración con centros educativos.

Cómo ha cambiado el empleo industrial
“El perfil profesional ha evolucionado hacia roles digitales y analíticos en oficinas y una hibridación de artesanía con tecnología avanzada en los talleres. Actualmente, el sector exige especialización, gran capacidad de adaptación y una visión colaborativa transversal”, explica Alejandra Feijóo, responsable de Personas y Talento de Grupo Ramón García.
Según señala, el talento joven busca proyectos con propósito, estabilidad, aprendizaje constante, entornos que permitan un desarrollo profesional sólido y conciliación laboral real.
Feijóo también considera que todavía persisten ciertos prejuicios sobre la industria. “Muchas veces sigue existiendo una imagen muy tradicional del sector, cuando hoy conviven procesos digitales, tecnología avanzada y un trabajo muy especializado, sin perder el conocimiento de oficio y el valor del detalle”.

Más de 40 años después de sus inicios, la evolución de Grupo Ramón García refleja cómo una empresa familiar gallega consiguió adaptarse a los cambios de una industria cada vez más global y técnica sin perder su arraigo local.
Del taller inicial a una estructura industrial con proyectos internacionales, el crecimiento del grupo también cuenta la historia de cómo cambiaron los espacios, las marcas y las profesiones que existen alrededor de ellos.
Parte de ese crecimiento continúa hoy ligado a la incorporación de nuevos perfiles técnicos y especializados, con procesos de selección activos en distintas áreas de la compañía.
Accede al artículo original publicado en La Voz de Galicia





